Archivo de 20 Noviembre 2009

Shen Long

Shen Long

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Shen Long

Hoy por primera vez experimenté el fastidio de ser despertado de un sueño profundo, y es que Ket duerme como piedra. Como sea, no me hubiera importado si no conociera las circunstancias bajo las que fui despertado. Resulta que el hermanito menor de Ket está entrando a su adolescencia, se ha tardado, te diré, porque en mis tiempos a los 13 años los chavos ya trabajaban y las niñas estaban listas para casarse. Sé que los tiempos cambian, y no sé cuantas familias allá afuera estén viviendo lo mismo que aquí, pero a veces no puedo evitar pensar “es el colmo”. El asunto fue que el muchachito recordó que tenía una tarea pendiente, a las 5:45 de la mañana, y adivina quién lo tuvo que hacer.

Antes que nada, debo aclarar que este niño creció sobreprotegido y consentido, no es que Ket no sea consentida, pero ella creció junto con la familia y la vió evolucionar desde el departamento rentado de una habitación en el que vivían hasta la casa hipotecada en la que hoy residen, cuando el hermano comenzó a ser conciente de su entorno, ya tenía todo a su alcance. El niño resultó tener la cabeza dura y, cuando regresa de la escuela, dice que se le seca el cerebro; qué maravilloso pretexto para no hacer la tarea sin ayuda, ha sido así toda la primaria y ahora que entró a la secundaria, no tenían por qué cambiar las cosas. Ni yo ni Ket somos nadie para criticar la forma en que los padres educan a sus hijos, pero concuerdo con ella cuando piensa que a estas alturas, y teniendo la vida resuelta, lo menos que los chavos deben hacer es su tarea. Lo más triste del asunto es que, no mucho tiempo atrás, Ket le llegó a criticar [si no es que reprender] a su ex porque a su hermana le seguían ayudando y/o haciendo la tarea en la secundaria, ironías de la vida ¿no?, ahora somos nosotros a quienes nos reprenden y nos dicen lo que ya sabemos.

Lo cierto es que quise hacerme del rogar, más que del rogar, intenté negarme rotundamente. Fue el padre de Ket quien me fue a pedir el favor, utilicé expresiones como “ya ni la friega”, “que asuma las consecuencias”, “que se lo copie a un compañero en los descansos”, pero nada de eso me sirvió, el señor terminó por decirme “bueno, yo lo busco, ¿puedo usar tu computadora?”, y chin, le dio al clavo, una ráfaga de imágenes pasaron por mi cabeza y la urgencia de ahorrarle la fatiga atravesó mi mente. En otras interpretaciones, alguien podría pensar que no quería prestarle la computadora, pero lo cierto es que en realidad analicé las cosas en un segundo: el padre de Ket prendiendo la computadora, perdido buscando el Word y luego picándole al Google, no sé a ciencia cierta si sabría copiar la información al Word, ni si quiera pienso que se le ocurriría copiarla al Word para darle formato, y al final terminaría pidiéndome ayuda para imprimir, y como sé que yo no tardaría ni 5 minutos de bajarlo de la sabia Wikipedia e imprimirlo, terminé por sucumbir. En otras palabras, el sentimiento que Ket tiene de estar agradecida y querer devolver aunque sea un pedazo de todo lo que han hecho por ella, es lo que le impedía, y ahora a mí me impide, negarles un favor, o sea, el favor fue para el padre, no para el hermano, porque si por mí fuera lo mandaba a la fregada.

Este suceso no arruinó el día, pero aún sigo sin poder con la hueva acumulada de Ket, es una vergüenza, pero qué se le va a hacer. Hoy me toca aparecerme en una boda, Ket quería ir con vestido, pero yo soy algo más realista, ¿para qué comprar un vestido que sólo va a usar una vez en la vida, para un evento que no es tan relevante? Sí, sí, es la boda de su primo, pero tiene mucho tiempo que no convive con él, así que decidí usar un conjunto de pantalón y saco que tiene ahí guardado desde la vocacional, espero que me quede, jaja, y que no huela a encierro.

Esto de la boda me recordó a un sitio web que alguna vez visitó Ket, el sitio se llama “Trash The Dress“, y es un blog donde suben fotografías entre artísticas y publicitarias, donde la pareja casada o la novia sola posa en un acto que es capaz de arruinar su vestido de bodas. El vestido en llamas o siendo arrastrado por las olas del mar, me parece una idea maravillosa para ese vestido que sólo usarás una vez en la vida, que sería absurdo heredar y bastante triste de vender o mantenerlo guardado hasta que las polillas se alojen en él. Quizá debería compartir el link, a ver si se animan a destruir el vestido XD.

Ya no sé qué más escribir, el día estuvo de flojera y debí aspirar las escaleras… pero se me olvidó, mañana empiezo.

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