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Escrito por Shen en Journal, Shen



Esta fue la primera semana que asistí genuinamente a clases. Permíteme explicar. En la ENAP existe lo que llamamos “Semana de Ajustes” y es la segunda semana en que se entra a clases; durante esta semana tenemos la opción de modificar nuestro horario y acomodarlo como nos venga en gana. Bueno es un decir eso de que “como nos venga en gana”, porque en realidad debemos adaptarnos al cupo de los grupos. Personalmente pienso que es una estupidez que la semana de ajustes sea después de entrando a clases porque, simplemente perdemos clases y ese fue mi caso. Organicé mi horario como pude, porque al final dos maestros que quería no tuvieron cupo y tuve que readaptar todo otra vez, girando en torno a los maestros que sí tenía y que quería conservar. Logré un horario de cuatro días de escuela, más concretamente lunes, miércoles, viernes y sábado. El viernes es mi día más ocupado así que las jarras se quedaron fuera. Ket no era muy bebedora de todas maneras pero el coto era divertido.
Descubrí el transporte público cotidiano, y lo práctico que éste puede ser. El año pasado Ket tenía la disponibilidad de un automóvil, lo cual la obligaba a conducirlo y eso implica concentrar los sentidos en eso y nada más, salvo quizá, escuchar música. El transporte puede estar hecho una piltrafa, pero hace un paro, no vienes cuidando autos y quemándote en el sol (si te toca del lado de tu ventana), además de que puedes leer si tus traslados son largos; y vaya que lo son. Unos 40 minutos de metro y otros 40 de microbús hacen en total mi transporte, a veces más, pero nunca menos. Llevo leídas dos “Monster Edition” de cómics de Marvel y dos ediciones grandes (no tanto como las monster) de DC; quizá no parece mucho, o incluso algo ridículo; mucha gente va leyendo libros lo cual también es productivo, pero ya que nos vamos a enfocar a la ilustración, es conveniente ir conociendo de este maravilloso e incomprendido medio de comunicación: el cómic.
El último que leí fue “Secret Invasion: Avengers The Iniciative #1″, particularmente disfruté este librón por las ilustraciones de Stefano Caselli y decidí que él será mi modelo a seguir, sin embargo, no quiero dejar de lado al colorista Daniele Rudoni, que hicieron un equipo impresionante. La verdad no sé qué decir, el plagio es el pan de cada día, pero no es mi intención hacerlo. Sí, el estilo de Caselli será de hoy en adelante una gran inspiración y por un tiempo podré ser como su clon, pero a medida que el tiempo pasa y se va uno influenciando de más artistas, sé que lograré despegar. Claro que ya no hay nada nuevo, no ostento a desarrollar un estilo original e innovador, pero sí al menos uno que me distinga.
He descubierto, además, que el mundo es muy estrecho. Poco a poco se va abriendo la panorámica y te das cuenta de que, después de todo, no estabas tan verde y que, sí, falta mucho por recorrer, pero al menos ya sabes hacia dónde mirar. Esto es muy ambiguo, pero la verdad sólo me refiero a este mundillo del cómic, por ejemplo, antes mi visión de Batman era “héroe de los años cuarentas que empezó siendo un poco ridículo y se fue volviendo oscuro, debido a que un montón de autores le han metido de su cosecha a la historia”, ahora sé que Batman nació en 1939 como respuesta o contraparte a Iron Man, otro héroe que carece de superpoderes; que sus creadores son Bob Kane y Bill Finger, que éste último no es reconocido, y que también fue oscuro al principio, se volvió más alegre con la aparición de Robin y luego ridículo (para nuestras épocas) con la serie de los 60’s; pasó por las manos de varios autores entre ellos Frank Miller y Bruce Timm; grandes influencias en la historia por el trabajo cinematográfico de Tim Burton, series de Television como Batman a secas y Batman del Futuro, y casi por último terminó en Cristopher Nolan, quien levantó muchísimo al personaje después de la *ejemfinguimosquenuncapasóejem* catástrofe de cine de los 90’s que fue paralela a la edificación de nuestro Batman The Ride en Six Flags. Como sea, para el ojo intelectual, todos estos detalles parecerán una estupidez, después de todo, el mundo se acaba en el 2012, así que, ¿a quíen rayos le importa de dónde salió Batman? Al punto al que quiero llegar es a que, teniendo una noción de las cosas te das cuenta de dónde tienes que rascar para conocer el todo de un algo en específico, ya no sientes una laguna o una extensa nube de ignorancia en tu cerebro, ves las cosas con más claridad.
En fin, regresando a la escuela. Me siento… raro. Es decir, tengo recuerdos de cuando Ket iba a la escuela y, bueno, todo su mundo giraba alrededor de la escuela. Ahora no es así, siento a la escuela como un plus, como algo que hago pero, que al mismo tiempo, no es lo más importante en mi vida. El padre de Ket me dijo que eso es bueno, no sé a qué se refiera porque, yo me imaginé que para un padre como el de Ket, el que sus hijos le dedicaran un 80% de su vida a la escuela era su mayor fuente de seguridad. La escuela, podría decir, bajó de nivel de importancia. Sí, es una guía y sí, me ayudará con mi futuro y blah, blah, blah; pero se supone que es el ahora el que estoy viviendo, en teoría, las personas acuden a la escuela para preparar su futuro y tienden a olvidarse de lo demás; y no me refiero a que no se vayan de peda o tengan sexo desenfrenado con personas que ni conocen (independientemente de que valoren la escuela o no), sino a una cadena que te ata a esa responsabilidad tan grande como la escuela. Vaya, no sé cómo explicarlo, en pocas palabras: la escuela no es todo (amigos y familia aparte), hay otras mil maneras de enriquecer lo que somos, lo que hacemos y lo que queremos; no voy a esperar a que me enseñen a dibujar para hacerlo, ¿me explico?
Agh, tal vez ni yo me entiendo. Como sea, mañana hay unas conferencias en el Palacio de Minería sobre Cómics, ir o no ir… ése es el dilema…
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Han sido días muy agitados. Al final no asistí a clases porque caí enfermo, es una suerte que la semana de ajustes sea esta, porque así no se notará que falté. He andado muy ansioso, ni el té de hierbas logró hacerme efecto pero al menos terminé de hacer el libro “What do I want to do with my life?” en compañía de Ket para saber hacia dónde vamos con precisión. Lo cierto es que aún quedan algunas lagunas pero, la decisión está tomada, la convertiré en una ilustradora profesional; grandes esfuerzos habrá que hacer porque la habilidad la tiene a medias, pero al menos sabe observar e identificar errores.
Ha pasado una semana y no hemos visto a la prima, prometimos vernos el 13 de Febrero para una peda de San Solterín, es una pena que no haya día de los solteros porque bien que mal también se disfruta. Tiene poco pero por fin comprendí un concepto que siempre pensé que era irrelevante, el concepto es “síndrome del primer amor”. Por supuesto que para alguien escéptico puede sonar bastante ridículo, pero después de platicar con varias personas sobre sus vidas y sobre sus primeros amores, llegué a una conclusión: el síndrome del primer amor es real, y le pega a todos como si fuera una bómba atómica cuando se acaba.
Y es que la primera experiencia de amor en la adolescencia es de las más sinceras y entregadas que pueden existir. Das tanto y esperas tanto de esa relación que piensas que nunca se va a terminar, pero algún día ha de acabar y ese día te sientes como si se hundiera el mundo. Si mientras lees esto estás pensando “que tontería, eso no me sucedió a mí”, es porque no has vivido tu primer amor; no importa si eres el dejado o el dejador, tampoco si fue por mutuo acuerdo, el síndrome del primer amor es, posiblemente, una de las primeras cosas que serán capaz de tirarte hasta el fondo de un abismo. Ahora que si tienes 73 años y aún así no lo has sentido, ¡qué bárbaro! ¡qué frivolidad!.
Sin embargo, aún cuando culpo al primer amor por el sufrimiento posterior, tampoco considero que sea algo fatal. Después de todo es una experiencia y aprendes de ella, la disfrutas. Cuando estás en la adolescencia y te enamoras, amas de una forma tan sencilla y sincera que no crees que pueda existir nada igual, y no lo existe. Después del primer amor ya nada es lo mismo, pero con esto no quiero decir que no valga la pena, simplemente, si vuelves a vivir otro gran amor y se acaba, no sufrirás tanto como la primera vez.
Ahora bien, si digo todo esto es porque por fin descubrí la fuente de todos los altibajos de Ket: el síndrome del primer amor, y agrénguenle hormonas femeninas, resultado: desastre.
Y sí, saber que no es cosa de ella, sino que le pasa a otros, es un alivio, porque al menos sabemos que no tiene tendencias maníaco-depresivas, se puede decir que lo que pasó fue normal. Y quizá algunas personas lo manejen de mejor manera a como ella lo hizo, y también las habrán que lo manejen peor. Por poner un ejemplo, su ex, mejor conocido como Edgar y seguramente lo conoces, siguió con su vida, seguro las pasó negras también, pero al menos no dejó la escuela. Por otro lado, su prima Ana hasta dejó la escuela definitivamente y se descarriló, resultado: está embarazada. No la juzgo, cada quien tiene sus propios problemas, sólo que ahora puedo ver con ojos más objetivos las cosas que pasan en la vida de otros y por qué pasan así; Ket dejó la escuela, sí, pero al menos ya vamos a regresar, ¿qué tal? Sin embargo, no se volvió alcohólica, ni drogadicta, ni fumadora, ni fiestera… o sea, nada, se recluyó en sus libros y cómics de historias fantásticas y hasta ahí, bueno, sí se agujeró y se tiñó el cabello, pero ¿eso qué? Creo que fue bastante más saludable porque, créelo o no, tenemos personas en la familia que sí son bien parásitos y lacras, y parte de la culpa de ello es el síndrome del primer amor.
Así de fuerte pega, pero nos pega a todos, hasta a mí, que soy un espíritu; saludos a Dilong, por cierto.
En fin, estamos en los comienzos de realizar varios metas, así que más vale irse a dormir para comenzar la semana con el pie derecho. Suerte con el primer amor.
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Mañana es el último día del mes de Enero, tan sólo 3 días más para entrar a clases. Para alguien que está al pendiente de las fechas podría parecerle extraño, porque el inicio de clases a la UNAM es el 2 de Febrero, a mí me faltan tres porque sólo tengo una clase el martes y no pienso asistir. No es por flojera. Es la primera clase del semestre y el maestro poco o nada tendrá planeado para ese día, así que, dos horas de viaje ida y vuelta contra una hora de clase me parece desequilibrado. No le he dicho a los padres de Ket, no creo que lo tomen a mal, han visto cuánto hemos progresado, aunque no sepan que su hija anda medio ausente. El día de hoy no fue nada excepcional, pero si tengo ganas de escribir es porque esta semana hice una muy buena amiga.
Creo que hoy en día es difícil entablar una relación de amistad en tan sólo 3 días, y lo cierto es que acabamos de desafiar la realidad. Para mí, fue la primera vez conociéndola, pero Ket la conoció en la vocacional, es la amiga de un amigo, que con el tiempo se convirtieron en primos adoptados. Justamente discutíamos el por qué llamo primo a aquel amigo, lo cierto es que la razón es desconocida, él empezó a andar con esta chica y, henos aquí, llamándonos primas la una a la otra. Y la verdad es que en este par de semanas he socializado más de lo que socializó Ket en casi un año de encierro.
Me enteré de oscuros secretos familiares el martes pasado que vino una prima biológica de Ket; hasta ganas dan de salir con la familia, sólo hay un primo con el que Ket ha mantenido el contacto pero se ven escasas… una vez al año, aunque creo que ya había hablado de eso. A la prima la veré nuevamente el lunes, porque estudia belleza y es difícil encontrar una estilista decente hoy en día, de verdad lo es; y parecerá una nimiedad, pero son pequeños detalles que si bien, podrían ser pasados por alto, estando en el cuerpo de una mujer, me doy cuenta de lo vanidosas que pueden llegar a ser y, por estúpido que sea, es necesario invertirle tiempo y dinero a este aspecto de la vida. En otras palabras: un corte de pelo mal hecho, puede ser el acabose no sólo de las mujeres, sino también de un hombre y su autoestima, jaja.
En fin, la razón por la que comencé a escribir no es esa, lo que quiero compartir es que el miércoles pasado empezaron una serie de conferencias en la UAM Azcapotzalco sobre ilustración. Y sobra decir que una de las metas de Ket es volverse ilustradora, si no de tiempo completo, por lo menos una parte importante de su carrera. El miércoles hubo una sóla conferencia y se llevó a cabo con Humberto Ramos, debo admitir que si había oído de él poca atención le había dado, pero ahora me doy cuenta de su valor y estoy agradecido de haber tenido el placer de conocerlo y escuchar lo que tiene que decir al mundo, por lo menos a una parte de él. A grandes rasgos es un ilustrador de cómics, primordialmente, y actualmente trabaja para empresas tan grandes como Marvel, su trabajo es valorado internacionalmente y he de decir, estoy más que impresionado, no por su kilométrico currículum, sino por lo que ha desarrollado y el estilo tan único y propio de él, producto de la experiencia y el trabajo.
El jueves no pude ir por razones familiares, pero el viernes sí. La primera conferencia la dio Mr. Kone, quien, al igual que Ramos, es egresado de la UAM, y debo recalcar que es el primer diseñador/ilustrador tan abierto con su vida personal, la conferencia fue más que nada una plática sobre su vida como ilustrador pero no faltaron detalles familiares que sin duda te bajan de aquella nube y te hacen ver lo humanos que son, ¡en verdad son personas! ¡No son máquinas de hacer dibujitos! Y lo mejor de todo ¡no tienen que divorciarse para lograr su sueño! Eso es verdaderamente esperanzador, no tienes idea cuánto.
Después vino un ilustrador algo más seriesón que, sinceramente no me dejó huella, a pesar de su talento y calidad, no logró hacer mella en mí como espíritu o como persona, interpretando a Ket. Sin embargo, el último conferencista, por el cual tuvimos que esperar unas 3 horas para poder verlo (pues su conferencia empezaba a las 17:00). La espera lo valió. El hombre se llama Fanuel Hanán Díaz, joven crítico literario e investigador venezolano que por alguna razón había llegado desde Camboya. Su conferencia no fue del todo sobresaliente, pero en la sección de preguntas y respuestas demostró sus conocimientos y dejó en claro tantas cosas que giran en torno a los libros álbum y el lenguaje cinematográfico que han adoptado para hacer de la lectura otra forma de leer; cabe mencionar, que hace unos años, cuando recién Ket iniciaba sus estudios de diseño en la Universidad Justo Sierra, un profesor de Educación Visual le mostró al alumnado un libro llamado “Voces” de Anthony Browne, a simple vista, el libro se parece a cualquier libro infantil que uno haya visto, pero el profesor se encargó de remarcar las diferencias tipográficas, de color y enfoques que va dando, dependiendo de qué personaje de la historia cuenta su versión. La historia es simple, pero es preciosa. Ket quedó tan maravillada que fue y se compró el mismo libro (que hoy reposa entre los libros favoritos, en su habitación) para poderlo ver mejor. Fue una sospresa para mí descubrir que la conferencia giraba en torno a estos libros que dicen quizá mucho más en sus ilustraciones que en su texto, y que tanto el texto como la imagen hablan por sí mismos y tienen un lenguaje, es uno capaz de hundirse en la imagen a niveles de interpretación impresionantes, y una duda que surgió era si los niños eran capaces de abstraerlos, Fanuel nos habló de sus experiencias y una de ellas fue que, precisamente, la subestimación de la capacidad de los niños es lo que nos hace creer que no podrían, pero lo cierto es que si bien, son pocos, sí llegan a haber niños que ven más allá; pienso que capacitar a los niños exponiéndolos a obras como ésta podría tener resultados inesperados pero positivos en un futuro próximo, es, literalmente, una manera nueva de leer.
Quedamos fascinados la prima y yo, cuyo nombre, por cierto, es Vicky; quedamos tan satisfechos que salimos revoloteando de felicidad, el hombre definitivamente nos hizo el fin de semana completito, por no mencionar que nos dejó embobados y en la línea límite entre la admiración y el enamoramiento, jajaja, es en esos momentos que comprendes cómo puede atraerte una persona por lo que hace, lo que piensa y lo que dice, sea feo o guapo, se viejo o joven, en fin, de cualquier manera de amor platónico no pasará.
Ahora bien, otra cosa que gané esta semana fue, precisamente, a Vicky como amiga. Creo que en general es difícil conectar con una persona, y sobre todo atendiendo a la personalidad de Ket de la que me tengo que encargar, es más bien una persona tímida y tiende a escuchar más de lo que habla, pero por dentro siente la necesidad de platicar sobre su vida, empero, si no le preguntan, prefiere quedarse callada; por eso escribo en su estúpido blog, porque al menos así tienes la opción, y si crees que es interesante lo leerás, si no, no lo haces y ya está, te ahorras la fatiga de escucharnos. Sin embargo, hay contadas personas que se han tomado la molestia de preguntarle, y claro que ella responde con gusto; Vicky fue una de estas personas. Como soy un tanto ajeno a los acontenteceres humanos, dejo que ella se encargue de esa parte tan sensible de su vida (porque lo cierto es que es una chillona, y me fastidia porque se carga mi esfuerzo en el arreglo personal que le doy) y así sucedió, la prima habló y escuchó, dándonos la oportunidad de hacer lo mismo.
Creo, aunque más bien es saber popular, que todos queremos ser escuchados. A algunos nos cuesta más trabajo que a otros, y a veces el simple hecho de hablar o escribir nos libera de esas cargas que llevamos sobre los hombros. Tiene algo de tiempo ya que Ket leyó un libro titulado “El Que Escucha”, la autora se llama Taylor Caldwell y en ese libro deja bastante claro la necesidad humana por expresarse, el que escucha no era más que eso, alguien que escucha, no sabes quién es ni lo que puede hacer por ti, pero pareciera que las personas salen curadas milagrosamente de la cámara en que se hallan mientras hablan.
Hablar es algo que a Ket siempre le ha costado mucho trabajo hacer. Pero es un alivio encontrar a alguien más con quien poderlo hacer, la prima le abrió una pequeña brecha de posibilidades. Y la ilustración también lo va a hacer.
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Escrito por Shen en Journal, Shen



Ok, si algo es un hecho, es que no seremos, ni Ket ni yo, columnistas de ningún tipo si no nos pagan por ello. Hace tiempo me preguntaba Gris “¿Piensas que tu vida es aburrida?”, palabras más palabras menos, respondí que en general sí; pero ahora me retracto porque el que no haya escrito no significa que no haya sucedido nada. De hecho han pasado más cosas que en mucho tiempo y el hecho de que no me siente a escribirlas es punto y aparte. Quizá no tengo la paciencia, o simplemente escribir en un blog no es lo mío; y menos a diario. Por lo menos llevo la cuenta de los días que llevo tomando el control.
Volver al pasado y platicar todo lo que he hecho me parece una pérdida de tiempo, para quienes conocen a Ket saben más o menos cómo estuvo el asunto, y si les interesa de verdad pueden preguntarme. A grandes rasgos pasé la Navidad y Año Nuevo con mi familia, Navidad molestando a una prima de 6 años poniéndole “Toma 4″ en el “Uno”, haciendo así enojar a su hermana mayor -bueno, la que es mayor que ella, que en realidad es el sándwich entre la chirris y otra hermana-, aún no termino de entender cuál fue el gran problema XD; y el Año Nuevo con mis primos del otro lado de la familia que son más de la generación de Ket, sólo para contar chistes, chismes y anécdotas, es la primera vez que los veo y hasta donde sé, Ket no los veía más de una vez al año, en Año Nuevo claro está.
Por otro lado, me gané una extraña y aleatoria promoción de deviantART para suscribirme, claro que tuve que pagar ¬¬, pero al menos me salió más barato, o eso me hicieron creer. Lo cierto es que muy caro no es, pero de comunidad pasó a ser un negocio, y ¡vaya negocio! Edgarjs y Ket querían hacer algo así, supongo que aún esté en pie, para cuando Edgar tenga tiempo y Ket… fuerza de voluntad, aunque pensándolo bien eso ya no es necesario, ¿verdad? Para eso estoy yo aquí, erradicando todo ese negativismo y ocio del que Ket ha sido víctima prácticamente toda su vida. Bueno, sobre deviantART, creo que gracias a que me la pasé pelándome día y medio con el Journal Skin, que se programa en CSS, fue que logré comprender muchos conceptos sobre los Style Sheets, fui capaz de arreglar aquel asunto y darle un diseño personalizado; para el que sea que tenga experiencia en ello podrá ver mi Journal Skin y decir “¡Pff! ¡Qué pavada!”, pero para mí fue un gran logro… y como todo gran logro que siempre ha tenido Ket, al cabo de un rato parece ser insuficiente y habrá que hacer algo mejor, creo que es una no tan mediocre forma de pensar así que no la descartaré.
Este semestre regresamos a la ENAP, y deseo que sea más provechosa de lo que ha sido ninguna escuela. Agregaré actualizar el blog a la lista de hábitos, pero no aseguro nada, tenemos otras prioridades después de todo, como subir algo decente al deviantART, que por cierto el hermano de Ket se integró, será como esas cuentas fantasmas, jaja, pero al menos es un amigo más agregado a la lista, si no sabes que es el deviantART, date una vuelta por aquí, si eres diseñador, ilustrador, artista, animador, editor, escritor e incluso tal vez músico, es el lugar para ti [no, no me pagaron por hacerles publicidad, dammit], hasta que llegue uno mejor claro XD [NOTA: si lo que esperas es un MySpace, FaceBook o hi5, por favor, abstente de entrar].
No tengo más que decir por ahora, excepto, ¡feliz regreso a clases! Aunque quizá sólo lo sea para mí, ¡ja! Nunca he ido a la escuela, qué tal.
P. D.: Mis muelas ya están mejor =D.
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El día de hoy experimenté una de las más aterradoras cosas que le pueden suceder a un humano en la vida normal. Me extirparon dos muelas del juicio.
Hace aproximadamente dos meses le quitaron las dos muelas del lado derecho a Ket y, sus recuerdos no eran tan abrumadores como lo que viví el día de hoy. Incluso tuve un lapsus en el que le exigí a Ket que saliera de la cueva y tomara mi lugar para volver cuando el tormento terminara. Si me oyó, hizo como que la virgen le hablaba [esa expresión la aprendí de su mamá].
Para variar me acosté a dormir como a eso de las 4:00 horas, es culpa de Carlos porque me pasó el link del canal de YouTube de los Muppets y, de video en video se me fue la noche. Si sabes inglés y no tienes un particular desprecio por esa sección de tu infancia que pasaste mirando Plaza Sésamo, te recomiendo que te pases por el canal, los comentarios sarcásticos de los viejos Statler y Waldorf son de lo mejor, si tienes un sentido del humor simplón, claro.
Como sea, el punto es que me levanté como a las 10:00 para bañarme, me vestí en friega, me arreglé en friega, desayuné en friega y todo para que Reforma estuviera cerrado. La cita era a las 12:30, el padre de Ket y yo llegamos a las 12:31 [el padre ya estaba traumado por llegar tarde, tienen una especie de obseción por la puntualidad en esta familia, claro que en casos de consultas médicas no podría estar más de acuerdo]. El doctor seguía con un paciente así que nos hizo esperar unos 25 minutos, en los que vimos un pedazo de “Las Locuras del Emperador” en Disney Channel, antes de atendernos.
Es un consultorio de lo más agradable, el doctor es amable y tiende a platicar y bromear. Todo iba bien, hasta que sentí el primer piquete de la anestesia. ¿Sabes qué es lo peor de la anestesia odontológica? Que no es un piquete y ¡zas! Listo. Sino que son varios, muchos, muchísimos piquetes en varios lugares en cantidades mínimas. Tarda en hacer efecto y comienzas a sentir la mejilla y la mitad de la lengua un hormigueo y la sensación de que se pusieron obesísimos. Pero como si eso no fuera suficiente, el doctor te sigue picando y picando buscando espacios perdidos.
Unos tortuosos 15 minutos después, comienza el derramamiento de sangre. Me cubrieron con una tela para no ensuciar la ropa, porque aunque no sientas ni te des cuenta, la sangre brinca y brota por todos lados. Bajo los efectos de la anestesia, no sientes dolor, pero como está cerca del oído, sientes y escuchas como pican y raspan para buscar la muela, y raspan y pican, y pican y raspan, te absorven la saliva, cierras los ojos y te comienza a doler la mandíbula, y pides y suplicas que termine pronto. Pero nooo. Como la muela esta metida bajo el hueso [en el peor de los casos, y fue el mío] sacan el minitaladro que hace el sonido más chirriante e irritante que te pudieras imaginar, lo acercan al hueso y alcanzas a ver cómo brinca el agua que distribuye y con un aroma peculiar que prefieres evitar, entonces no respiras hasta que lo dejan de usar, pero en el inter sientes escalofríos y ganas de salir corriendo. Cuando por fin te han sacado la muela, ni te das cuenta, entonces te suturan y san se acabó. O eso crees, porque ¡todavía falta la otra muela!
A la mitad del proceso me dolió, y tuvo que volverme a picar para ponerme más anestesia.
Por fin todo termina, y te enguajas. Sientes miedo de morderte el cachete interno porque no eres ni capaz de medir la fuerza de tus mordidas. Tienes los labios resecos y te duele de la mandíbula como si hubieras mascado chicle por dos días seguidos.
Pagas y agradeces por tu tortura, y te vas a casa.
De acuerdo, la experiencia sí es así de traumática, pero definitivamente es mejor sacarse las muelas del juicio que esperar a que te empujen más los otros dientes y te enchuequen más la dentadura [lo que puede traer consecuencias aún más desagradables]. Así que, si tú lector, tienes que hacerlo, lamento si de alguna manera te intimidé, pero no te eches para atrás, dejarlo para después puede ser P-E-O-R.
Cuando llegué a casa no tenía la medicina para el dolor, así que el padre de Ket fue a conseguirla. Regresó, me la tomé y me tumbé en la cama. Me quedé dormido con una de esas cosas que se congelan para aliviar la inflamación. Aún no estoy tan inflamado, a ver mañana como amanezco.
Al cabo de un rato me levanté para ver una película en familia, comí para poder tomarme el antibiótico y seguí unido a mi hielo como lapa.
El padre de Ket es el hombre más obsecionado con la Navidad que he tenido oportunidad de conocer. Desde que Ket tiene memoria, esta época del año está repleta de adornos y no se hace otra cosa que ver películas características de ésta. Esta vez fue el turno de “El Mejor Regalo” o “Todo lo que quiero para Navidad”, la película no es muy conocida pero hay algo curioso con este asunto.
Hace años, cuando Quiphoot todavía no había nacido, dejaron la videocasettera en automático para grabar una película porque la familia saldría. Cuando volvieron, se encontraron con que se habían equivocado de canal y lo que se había grabado resultó ser esta peculiar película que pareciera que gira en torno a un ratón al que nombran “Bola de Nieve” [hoy en día, para verla, siguen diciendo "hay que ver Bola de Nieve" en vez del nombre original], la película ya estaba comenzada cuando la grabación comenzó, y quedaron tan fascinados con ella que se convirtió en un clásico familiar. Cada año se sentaban a verla con todo y comerciales [aunque los adelantaban] al grado de memorizar qué comerciales habían antes de que volviera a comenzar para ponerle “Play”.
Fue apenas hasta hace un par de años que el non plus ultra padre de Ket la consiguió en DVD. Hasta entonces conocieron el verdadero principio de la película. En fin, el padre de Ket salió a cenar con un amigo y se perdió el final.
Cuando acabó pusimos el Espisodio VI de Star Wars [sí, esta familia es adicta a ver películas] porque hace como tres días nos echamos el IV y el V. Creemos que no debieron quitarle la máscara a Darth Vader porque se parece al tío Lucas de los Locos Adams, y asesina completamente el encanto de este personaje que se esconde tras el casco misterioso y tétrico que lleva siempre. Mínimo fue incinerado con todo y máscara, si no, nos hubieran llorado los ojos.
La madre de Ket se subió a dormir, llegó el padre y yo esperé a que Quiphoot estuviera listo para apagarle la luz. He de decirte que es todo un show. Se cambia no sólo la ropa casual, sino la interior también. Se lava los dientes, se lava las manos unas diez veces, acomoda su cama, se acuesta, hay que taparlo, cerrarle la ventila [aunque normalmente está cerrada, es paranoia de él], apagarle la luz, cerrar la puerta y todavía responder a los “buenas noches” y “te quiero muchos” que grita mientras te alejas de su habitación.
Así fue el día de hoy, y heme aquí, por fin escribiendo mis emocionantes y traumáticas aventuras en la vida de una adolescente con problemas existenciales. Triste y patético. Pero ya pasará.
Saludos.
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Al rato escribo. Bueno, mañana. Mañana sí lo escribo. Sin duda hoy lo haré. Esas y muchas otras frases pasaron por mi cabeza para evitar escribir. Me avergüenzo de mi falta de compromiso, pero gran parte de la culpa es de Ket.
Poco a poco me he dado cuenta de que sí hay quienes leen esto. No hay comentarios, lástima, no es algo que pueda pedir, sino algo que harás sólo si te apetece, por mí está bien. Sin embargo, a veces me pregunto por qué lo hago, ¿por qué escribo lo que está pasando a mi alrededor? Es un medio de comunicación y espero respuesta, pero tal vez me estoy apresurando porque, después de todo, no a todas las personas les interesa leer sobre la vida personal de otras personas. Hay suerte, porque ni soy una persona ni la vida es tan aburrida, después de todo.
Ha estado haciendo mucho viento por aquí, en mi tierra yo era el encargado de hacerlo soplar, aquí lo hacía Ehécatl-Quetzalcóatl, pero no estoy seguro de quién lo hace hoy en día.
El mismo día que redacté lo de la Noche 9, me encontré en el Messenger con Santiago, que si se entera de que hablo de él a desconocidos me lo haga saber, aunque lo dudo. Sigue en clases, a ver si se anima a tomar un café, como diría Ket, que ya no le saque. En fin, él y varios amigos y amigas más están en la lista de recuperación de Ket. De entre ellos Nayeli y Alan. En sí, no siento que a Nayeli la haya perdido, es sólo que vive muy muy lejos, pero por alguna extraña razón que no logro descifrar, Ket le sigue guardando mucho cariño y a pesar de no verla en años, la sigue considerando su amiga, como si la tratara diario, excepto por los obvios detalles que se pierden y de los que se va enterando uno después.
La verdad, esto de los amigos es algo complicado, hay que mantenerlos a todos contentos. Tiene poco que Ket mandó a volar a uno de sus más cercanos, y bueno, no en valde estoy aquí viviendo por ella, han habido varios eventos que le han pegado, como sea, no soy muy bueno comunicándome, creo que ella tampoco lo era. Desde que salió de la secundaria aprendió a evitar los “Te Quiero”, “Te Extraño” y demás cursilerías, eso lo debe haber aprendido de Santiago, pero lo desarrolló en la vocacional, no es que no sienta afecto por las personas, es que piensa que esas palabras son demasiado fuertes y para decirlas tienen que ser el momento indicado, con la persona indicada. Sabe que no es hipocresía cuando le escriben un TKM, o le dice “Te Quiero Amiga”, pero ella no se sentía natural al decirlo; no me siento diferente al respecto, ni siquiera conozco a estas personas, así que la forma de pensar de Ket me facilitó muchas cosas.
Creo, más bien, que se volvió de corazón duro y una de las cosas que han permitido que sus amistades se desvanezcan, es su orgullo. Su motto llegó a ser “toco a la puerta tres veces y si no es abierta, me doy la media vuelta”, cuando no ve correspondencia, no es capaz de seguir insistiendo; busca algo de interés en las otras personas, si no lo demuestran, sigue su camino. Últimamente, algunos de éstos amigos los he logrado contactar, pero, no voy a ser encimoso y desesperado como ella llegó a serlo, si quieren verme, está bien, si no, también, igual los seguiré saludando en el internet hasta el fin de los tiempos. Quizá dentro de unos 20 años, cuando sean padres de familia, quieran reecontrarse, no lo sé, quizá siga aquí, y quizá no.
El día de hoy, tuve la conversación más larga que he tenido con Alan; no fue exactamente un fracaso, pero estoy seguro de que Ket no lo hubiera hecho mejor, es casi como un desconocido y no sé ni como sacarle conversación, es difícil e incluso algo incómodo. Para empezar quizá debería aclarar que, este personaje del que hablo, fue muy importante mientras estuvo Ket en la vocacional. Por lo menos durante un tiempo. Para ser más precido, cuando ella estaba en segundo y en tercero, después vino un pequeño distanciamiento como el que sufrió con Nayeli, pues él ya estaba en nivel profesional y claro, tenía otras cosas que atender, lo cual es del todo comprensible. La hecatombe se dio hace como 2 o 3 años, por razones que no alcanzo a distinguir, se hizo un largo periodo de indiferencia en el que muchas, muchísimas cosas pasaron en las vidas de ambos, claro que, por separado, pero cuando Ket se percató del hecho, e intentó revertir el efecto, todo falló. Por un largo periodo no hizo acto de aparición, ni correos, ni mensajes del Messenger respondía él. Ket, como ya dije, terminó por rendirse.
Hasta hace poco fue que lo volvió a intentar, y tuvo éxito, pero a medias. Como todo, nada volvió a ser lo mismo.
Fue mucho más fácil entablar conversación con Cristopher, con quien Ket compartió banca todo un año en la vocacional. Está por demás decir que eso le dio un buen lugar en la lista de amigos de Ket. Sin temor ni inseguridad le pude dirigir la palabra y hablar como Ket lo haría.
Creo que hay otras situaciones con Alan que debería contemplar, las posibles razones del distanciamiento y otras cosas que con amigos como Cristopher no sucedieron, pero no me atrevo a plasmarlas porque Ket se enfadaría. Creo que lo que necesitan es un poco de café y una larga y sincera charla. Aunque dudo que eso se de en un futuro próximo, a menos que él muestre señales de interés. Si se logra, pueden pasar dos cosas: 1) que nunca se vuelvan a hablar o 2) que recuperen su amistad.
En fin, de humanos yo qué voy a saber, sigo aprendiendo. Pero si alguna vez encuentro a Dilong, habrá mucho de qué platicar.
Por cierto, el lunes hice algo que me valió las miradas de desaprobación de los padres de Ket. Chin. No pensé que fuera para tanto, en fin, lo hecho hecho está. Ya te contaré qué fue.
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Escrito por Shen en Journal, Shen




Sé que esto es hacer trampa, pero el hábito aún no se me ha desarrollado y tuve que recurrir a redactar dos noches por escrito. En general, Ket no es una persona de hábitos, y menos aún disciplina. De haber nacido en mis tiempos, ya hubiera sido etiquetada de inútil o incluso carga, tiene suerte de haber nacido a finales de los 80’s. Cada vez me pesa más el cuerpo, se acerca diciembre y todavía no logro sentirme tan fluído en el ambiente como solía hacerlo, quisiera que me dijeras, humano, si también sufres lo mismo, ¿es tan difícil levantarse todos los días y moverse de un lado a otro? ¿lo es? Yo creo que no, hasta los dedos me pesan al escribir, se lo atribuyo a mi falta de costumbre, y al desánimo que Ket se esmera en contagiarme.
Este par de días, como todos los anteriores, no fueron en particular provechosos. Ninguno lo ha sido, es vergonzoso admitirlo, pero qué más da, igual es verdad.
Ayer miércoles me volví a desvelar, no es de sorprender que terminara levantándome tardísimo, tan es así que no desayuné, me tocó la hora de la comida. En la hora de la comida, en ausencia de Quiphoot [debido a que acude a una escuela de doble turno, por lo que regresa a la escuela tres días en las tardes] la madre de Ket mencionó que éste quería regresarse solo en transporte público. Si no puede meterse a la cama y apagarse la luz él solo, ¡menos ha de poder volver solo a casa! Como sea, fui señalado como voluntario para acompañarlo de regreso el jueves siguiente, o sea hoy, y enseñarle el camino en metro.
Sinceramente, no experimenté ninguna emoción. No es que no me importe, pero tampoco me emociona, creo que es simple curiosidad pero al final volverá a querer ser recogido por su madre. Lo mismo le pasó a Ket cuando estaba en primero, siendo ella algo más independiente y viviendo más cerca, comenzó a regresarse sola hasta que se dio cuenta de lo ventajoso que era que pasaran por ella, ¿quién no lo haría si tiene la posibilidad? Sales cansado de la escuela con una mochila de más de 10 Kg, y encima tienes que lidiar con la pelotera del subterráneo. Ket la tenía mejor por entonces, pues su casa estaba a tan sólo 2 estaciones del metro y una caminada medio larga; el hermano tendría que transbordar 2 veces y hacer aproximadamente la misma caminata que Ket, sin mencionar que hacen un total de 8 estaciones, nada comparado con quienes vienen de más lejos, pero igual está más colgado.
En fin, de verdad tenía intenciones de colaborar y variar un poco, pero al final mis desórdenes horarios me hicieron desvelarme una vez más y terminé levantándome todavía más tarde que ayer. La cosa se puso curiosa a la hora de la comida, porque terminé con orden extra de culpa.
Lo admito, es mi culpa por no haber tenido la entera disposición de enseñarle a Quiphoot las andadas del transporte colectivo, pero salí más quemado aún.
Resulta que, la madre de Ket salió desde temprano para quedarse en casa de su padre un rato, confiando en que iría yo por su bebé [sí, Quiphoot]; pero ciertamente no tengo idea de dónde sacó esta idea, puesto que ayer, al estar platicando aleatoriamente dijo en otras palabras “pues, nos podemos ir juntas, y ya te regresas tú con él”, ergo, “te llevo en coche hasta la escuela y etc. etc.”, y juro por mis bigotes de dragón que ahí quedó la cosa. Así que, confiando en que la madre de Ket iría por su hijo fuera yo o no, evadí colocar la alarma y dejarme a su interés, “bueno, si me despierta voy” pensé; pero como ella no estaba en casa, no se enteró de que ni me levanté. Y así todos confiamos en lo confiado. Me quedé dormido tan, pero tan profundamente que ni el teléfono escuché, según la madre de Ket, habló varias veces para ver si iba a ir, pero como es una mujer suceptible pensó que no le había querido contestar… pero la verdad es que no escuché el molesto repiquete del teléfono, así pues, resulta que el padre también llamó varias veces. Todo acabó en que la señora tuvo que partir de casa de su padre para recoger a su hijo y terminaron dando vueltas viendo si no había ido yo a buscarlo.
Una vez más reitero, estoy conciente de mi falta de disposición, pero ¡mi dosis extra de culpa fue injustificada! No sé en qué momento pasó por la cabeza de todos los miembros de la familia [menos la mía], que iría por él en transporte público, no es que no lo haría, es que en realidad no nos pusimos de acuerdo y cada quien se quedó con la idea que se le antojó.
Al final hasta el hermano me reclamó y le prometí recogerlo la semana que viene, sin embargo, el lunes tengo que ir a inscribirme a la escuela [no, no fui hoy, así de pinche huevo me vi] y de ahí le voy a perforar todo lo que pueda con el dinero que lleve a este cuerpo falto de credo y así, prometí recogerlo el martes, pero si estoy muy hinchado… ni modo, será para otra ocasión.
Y si escribo esto es porque estoy desvelado, y me desvelé, una vez más, viendo la película “Y tu mamá también”, Ket jamás la había visto completa y hoy, hilando sus recuerdos encontré en su cabeza imágenes de la secundaria que hace mucho ella no recordaba. Una de ellas es una ocasión en que, con la intención de hacer un trabajo, fue con sus amigos a la casa de un compañero de apellido “Sousa”, pero en vez de trabajar [como es esperado], se la pasaron jugando Smash y Mario Party para Game Cube, bascketball y… viendo los pedazos más picosos de esa película, es imaginable que los padres no se encontraran en casa, ¿no? Ahora, algunos se preguntarán [o quizá jamás se enteraron] ¿qué hacía una niña en medio de una bola de adolescentes sedientos de descubrimiento sexual? La respuesta carece de importancia, porque para suerte de Ket, nunca ha sido una chica “atractiva”, es más bien de las que tienen belleza interna.
Jajajaja, belleza interna, eso fue verdaderamente estúpido, como sea, siendo objetivo, y aunque no soy muy buen juzgador de belleza humana, Ket no es parte del gremio de chicas populares y guapas, tampoco es fea, sólo es… normal.
Así pues, libre de peligro, parecía más bien uno más, aunado a que los chicos eran demasiado verdes para atreverse a hacer algo aunque Ket lo ameritara.
En fin, terminando esa anécdota, hice los paralelismos de cosas que surgieron entre los chicos y esa película. Por ejemplo, por alguna extraña razón terminaron autonombrándose “Banda Rozzi” y Ket era miembro honorario, lo que quiere decir que, no era parte del grupo en sí, pero era más o menos aceptada, una cosa siguió a la otra y terminaron incluso escribiendo un manifiesto “Charolastra”. Ahora todos están dispersos, algunos mantienen el contacto, otros no, Ket es una de ellos, han crecido y creado nuevas amistades, así es la vida, supongo.
Saludos.
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