Posts Tagged “tortura”

Shen Long

Shen Long

Shen Long

Shen Long

El día de hoy experimenté una de las más aterradoras cosas que le pueden suceder a un humano en la vida normal. Me extirparon dos muelas del juicio.

Hace aproximadamente dos meses le quitaron las dos muelas del lado derecho a Ket y, sus recuerdos no eran tan abrumadores como lo que viví el día de hoy. Incluso tuve un lapsus en el que le exigí a Ket que saliera de la cueva y tomara mi lugar para volver cuando el tormento terminara. Si me oyó, hizo como que la virgen le hablaba [esa expresión la aprendí de su mamá].

Para variar me acosté a dormir como a eso de las 4:00 horas, es culpa de Carlos porque me pasó el link del canal de YouTube de los Muppets y, de video en video se me fue la noche. Si sabes inglés y no tienes un particular desprecio por esa sección de tu infancia que pasaste mirando Plaza Sésamo, te recomiendo que te pases por el canal, los comentarios sarcásticos de los viejos Statler y Waldorf son de lo mejor, si tienes un sentido del humor simplón, claro.

Como sea, el punto es que me levanté como a las 10:00 para bañarme, me vestí en friega, me arreglé en friega, desayuné en friega y todo para que Reforma estuviera cerrado. La cita era a las 12:30, el padre de Ket y yo llegamos a las 12:31 [el padre ya estaba traumado por llegar tarde, tienen una especie de obseción por la puntualidad en esta familia, claro que en casos de consultas médicas no podría estar más de acuerdo]. El doctor seguía con un paciente así que nos hizo esperar unos 25 minutos, en los que vimos un pedazo de “Las Locuras del Emperador” en Disney Channel, antes de atendernos.

Es un consultorio de lo más agradable, el doctor es amable y tiende a platicar y bromear. Todo iba bien, hasta que sentí el primer piquete de la anestesia. ¿Sabes qué es lo peor de la anestesia odontológica? Que no es un piquete y ¡zas! Listo. Sino que son varios, muchos, muchísimos piquetes en varios lugares en cantidades mínimas. Tarda en hacer efecto y comienzas a sentir la mejilla y la mitad de la lengua un hormigueo y la sensación de que se pusieron obesísimos. Pero como si eso no fuera suficiente, el doctor te sigue picando y picando buscando espacios perdidos.

Unos tortuosos 15 minutos después, comienza el derramamiento de sangre. Me cubrieron con una tela para no ensuciar la ropa, porque aunque no sientas ni te des cuenta, la sangre brinca y brota por todos lados. Bajo los efectos de la anestesia, no sientes dolor, pero como está cerca del oído, sientes y escuchas como pican y raspan para buscar la muela, y raspan y pican, y pican y raspan, te absorven la saliva, cierras los ojos y te comienza a doler la mandíbula, y pides y suplicas que termine pronto. Pero nooo. Como la muela esta metida bajo el hueso [en el peor de los casos, y fue el mío] sacan el minitaladro que hace el sonido más chirriante e irritante que te pudieras imaginar, lo acercan al hueso y alcanzas a ver cómo brinca el agua que distribuye y con un aroma peculiar que prefieres evitar, entonces no respiras hasta que lo dejan de usar, pero en el inter sientes escalofríos y ganas de salir corriendo. Cuando por fin te han sacado la muela, ni te das cuenta, entonces te suturan y san se acabó. O eso crees, porque ¡todavía falta la otra muela!

A la mitad del proceso me dolió, y tuvo que volverme a picar para ponerme más anestesia.

Por fin todo termina, y te enguajas. Sientes miedo de morderte el cachete interno porque no eres ni capaz de medir la fuerza de tus mordidas. Tienes los labios resecos y te duele de la mandíbula como si hubieras mascado chicle por dos días seguidos.

Pagas y agradeces por tu tortura, y te vas a casa.

De acuerdo, la experiencia sí es así de traumática, pero definitivamente es mejor sacarse las muelas del juicio que esperar a que te empujen más los otros dientes y te enchuequen más la dentadura [lo que puede traer consecuencias aún más desagradables]. Así que, si tú lector, tienes que hacerlo, lamento si de alguna manera te intimidé, pero no te eches para atrás, dejarlo para después puede ser P-E-O-R.

Cuando llegué a casa no tenía la medicina para el dolor, así que el padre de Ket fue a conseguirla. Regresó, me la tomé y me tumbé en la cama. Me quedé dormido con una de esas cosas que se congelan para aliviar la inflamación. Aún no estoy tan inflamado, a ver mañana como amanezco.

Al cabo de un rato me levanté para ver una película en familia, comí para poder tomarme el antibiótico y seguí unido a mi hielo como lapa.

El padre de Ket es el hombre más obsecionado con la Navidad que he tenido oportunidad de conocer. Desde que Ket tiene memoria, esta época del año está repleta de adornos y no se hace otra cosa que ver películas características de ésta. Esta vez fue el turno de “El Mejor Regalo” o “Todo lo que quiero para Navidad”, la película no es muy conocida pero hay algo curioso con este asunto.

Hace años, cuando Quiphoot todavía no había nacido, dejaron la videocasettera en automático para grabar una película porque la familia saldría. Cuando volvieron, se encontraron con que se habían equivocado de canal y lo que se había grabado resultó ser esta peculiar película que pareciera que gira en torno a un ratón al que nombran “Bola de Nieve” [hoy en día, para verla, siguen diciendo "hay que ver Bola de Nieve" en vez del nombre original], la película ya estaba comenzada cuando la grabación comenzó, y quedaron tan fascinados con ella que se convirtió en un clásico familiar. Cada año se sentaban a verla con todo y comerciales [aunque los adelantaban] al grado de memorizar qué comerciales habían antes de que volviera a comenzar para ponerle “Play”.

Fue apenas hasta hace un par de años que el non plus ultra padre de Ket la consiguió en DVD. Hasta entonces conocieron el verdadero principio de la película. En fin, el padre de Ket salió a cenar con un amigo y se perdió el final.

Cuando acabó pusimos el Espisodio VI de Star Wars [sí, esta familia es adicta a ver películas] porque hace como tres días nos echamos el IV y el V. Creemos que no debieron quitarle la máscara a Darth Vader porque se parece al tío Lucas de los Locos Adams, y asesina completamente el encanto de este personaje que se esconde tras el casco misterioso y tétrico que lleva siempre. Mínimo fue incinerado con todo y máscara, si no, nos hubieran llorado los ojos.

La madre de Ket se subió a dormir, llegó el padre y yo esperé a que Quiphoot estuviera listo para apagarle la luz. He de decirte que es todo un show. Se cambia no sólo la ropa casual, sino la interior también. Se lava los dientes, se lava las manos unas diez veces, acomoda su cama, se acuesta, hay que taparlo, cerrarle la ventila [aunque normalmente está cerrada, es paranoia de él], apagarle la luz, cerrar la puerta y todavía responder a los “buenas noches” y “te quiero muchos” que grita mientras te alejas de su habitación.

Así fue el día de hoy, y heme aquí, por fin escribiendo mis emocionantes y traumáticas aventuras en la vida de una adolescente con problemas existenciales. Triste y patético. Pero ya pasará.

Saludos.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , ,

Comments No Hay Comentarios »